
Tegucigalpa.- En una comparecencia desde Casa Presidencial, las autoridades de la Secretaría de Salud (Sesal) informaron este lunes sobre los avances cruciales en la recuperación del sistema sanitario. Bajo la administración del presidente Nasry Asfura, el Gobierno ha puesto en marcha un plan de choque que incluye la estabilización de pagos al personal sanitario y una inversión millonaria para garantizar el suministro de medicamentos en todo el país.
Compromiso con el gremio: Pagos en marcha
El subsecretario de Proyectos e Inversión, José Miguel Castillo, anunció noticias positivas para el personal que se encontraba en asambleas informativas:
- Inicio de desembolsos: El Gobierno ya comenzó el pago de salarios para el personal médico bajo las modalidades de contrato e interinato.
- Meta de 72 horas: Tras iniciar con los primeros 500 médicos, la meta institucional es completar el 100% de la planilla en un plazo máximo de tres días, garantizando que el personal reciba sus honorarios pendientes.
- Continuidad del servicio: Con esta medida, el Ejecutivo busca asegurar que la atención a la población no se vea interrumpida y cumplir con los compromisos laborales adquiridos.
Emergencia Sanitaria: Del “no hay” al “sí hay”
El viceministro de Redes Integradas, Eduardo Midence, destacó que el Decreto de Emergencia Sanitaria (vigente hasta febrero de 2027) ha sido la llave para agilizar soluciones que antes tardaban meses:
- Compra masiva de fármacos: Se ha lanzado una licitación pública nacional por 100 millones de lempiras para abastecer hospitales y centros de salud de los almacenes regionales.
- Reducción de mora quirúrgica: Gracias a la subrogación de servicios en hospitales privados, se está atendiendo a pacientes que sumaban más de 400 días en lista de espera, permitiendo cirugías rápidas y efectivas.
- Transparencia y apertura: Midence enfatizó que la Sesal es ahora una institución de “puertas abiertas” que aborda los problemas estructurales heredados con medidas directas y rendición de cuentas.
Este proceso de transformación, impulsado por la actual administración, busca cambiar la narrativa del sistema sanitario hondureño, priorizando la capacidad resolutiva de los hospitales y la dignificación del trabajo médico para ofrecer una respuesta digna a millares de pacientes.



