
Honduras cambia la página sobre una las legislaturas con menos producción y más actos de corrupción en todo el mundo.
Tegucigalpa. Luis Redondo dejará la presidencia del Congreso Nacional este martes 20 de enero, luego de cuatro años de gestión marcados por constantes críticas, parálisis legislativa y un amplio rechazo ciudadano hacia su desempeño al frente de este poder del Estado.
Redondo llegó al cargo con el respaldo de Salvador Nasralla, quien lo consideraba una figura clave para erradicar las prácticas de corrupción e impunidad que históricamente han afectado al Legislativo. Sin embargo, su posterior alineamiento con el partido Libertad y Refundación (Libre) fue interpretado como una traición no solo a Nasralla, sino también a la confianza de la población.

El descontento con su gestión quedó evidenciado cuando, por primera vez desde que inició su carrera como diputado en 2014, Redondo no logró la reelección.
Durante su administración, el Congreso Nacional de Honduras fue catalogado entre los parlamentos más corruptos del mundo, según evaluaciones del World Justice Project, información obtenida por el equipo de prensa de Extra Digital.
El señalamiento se sustenta en los informes del World Justice Project (WJP), organismo internacional que anualmente mide el estado de derecho en más de un centenar de países, a partir de ocho indicadores clave: Restricciones a los Poderes del Gobierno, Ausencia de Corrupción, Gobierno Abierto, Derechos Fundamentales, Orden y Seguridad, Cumplimiento Normativo, Justicia Civil y Justicia Penal.
Para este análisis, Extra Digital tomó como referencia el indicador de Ausencia de Corrupción, el cual evalúa el comportamiento de los funcionarios del Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial, así como de la Policía y las Fuerzas Armadas, con el objetivo de determinar si estos abusan de sus cargos o actúan conforme a la ley.
Honduras entre los Congresos de mayor corrupción.
Según la metodología del WJP, la medición contempla tres formas principales de corrupción: el soborno, la influencia indebida de intereses públicos o privados y la malversación de fondos públicos u otros recursos del Estado.
Los resultados reflejan un deterioro sostenido en la posición de Honduras dentro de este indicador. En 2022, el país ocupó el puesto 131 de 140 naciones evaluadas; en 2023 descendió al lugar 132 de 142; en 2024 cayó a la posición 133 de 142, y en 2025 se ubicó en el puesto 136 de 143 países analizados.

El índice del WJP se mide en una escala de 0 a 1, donde los valores más cercanos a cero indican mayores niveles de corrupción, mientras que los que se aproximan a uno reflejan una menor incidencia de este problema.
Para 2025, el Congreso Nacional de Honduras solo superó a Guatemala (137), Kenia (138), Ucrania (139), República Democrática del Congo (140), El Salvador (141), Brasil (142) y Haití (143), colocándolo entre los parlamentos peor evaluados a nivel global.
En ese contexto, Honduras se posiciona como el quinto país del continente americano con el Poder Legislativo más corrupto. A nivel centroamericano, ocupa el tercer peor lugar, solo por encima de Guatemala y El Salvador, y por debajo de Panamá, Nicaragua, Belice y Costa Rica.



