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Arzobispo de Tegucigalpa aboga por la paz y la reconciliación en solemne Viacrucis de Viernes Santo

Tegucigalpa.- En un mensaje cargado de espiritualidad y compromiso social, el arzobispo de Tegucigalpa, Vicente Nácher Tatay, encabezó este Viernes Santo el tradicional Viacrucis en el centro histórico de la capital, haciendo un enérgico llamado a la reconciliación y la solidaridad entre los hondureños. El jerarca católico subrayó que la conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo debe servir como una luz para iluminar la vida nacional bajo la lógica del amor y la entrega, en contraposición al uso de la fuerza.

Reflexión sobre la entrega y el servicio

Durante el recorrido que inició en la Iglesia San Francisco y concluyó en El Calvario, el arzobispo destacó el significado profundo de las 14 estaciones:

  • Lógica de Dios: Nácher Tatay enfatizó que, a diferencia del poder terrenal, el Señor no se impone por la fuerza, sino que redime a la humanidad a través de la donación personal.
  • Contraste con la violencia: En un mundo donde “las armas parecen ser la única voz posible”, el arzobispo proclamó que la Iglesia sigue el ejemplo de Jesús al promover una “paz desarmada y desarmante” como el único camino hacia una humanidad nueva.
  • Sacrificio y perdón: El mensaje recordó que este día se hace memoria de un Cristo que, sin culpa, asume los pecados de la humanidad, citando palabras del Papa León para explicar que la redención nace del amor puro y no de méritos humanos.

Tradición y fervor en el centro histórico

El evento religioso no solo fue un espacio de reflexión teológica, sino también una manifestación de la identidad cultural capitalina:

  1. Participación comunitaria: El Viacrucis contó con la presencia de los Caballeros del Santo Entierro y la Sociedad del Cristo Nazareno, quienes junto a jóvenes de la pastoral juvenil organizaron “cuadros vivos” para representar el camino al Calvario.
  2. Riqueza artística: La imagen de Jesús Nazareno, descrita por los fieles como una de las más hermosas y antiguas de Honduras, fue el centro de la procesión, atrayendo a una multitud que acompañó el anda principal con flores y oraciones.
  3. Acompañamiento eclesial: Monseñor Nácher estuvo acompañado por sacerdotes de las iglesias del centro de la capital, fortaleciendo el mensaje de unidad institucional en esta fecha sagrada.

El arzobispo concluyó instando a los fieles a vivir este Viernes Santo de 2026 como un momento oportuno para la introspección, buscando imitar la dimensión de amor trascendente que Cristo demostró en la cruz.

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