
Tegucigalpa.- La red sanitaria pública de Honduras ha entrado en una fase de “reanimación institucional” tras la decisión del Ejecutivo de declarar una emergencia nacional y asumir el control directo de la Secretaría de Salud (SESAL).
Con una mora quirúrgica que supera los 13,000 pacientes y el 28% de los quirófanos fuera de servicio, el gobierno de Nasry Asfura busca ejecutar una reforma estructural para evitar el colapso total de los 32 hospitales del país.
Colapso en Quirófanos: Miles de Vidas en Lista de Espera
El diagnóstico actual es alarmante: la mora quirúrgica no es solo una cifra, sino una barrera que impide el acceso a la vida. Hospitales de referencia nacional como el Hospital Escuela y el San Felipe reportan niveles de mora del 72% y 61% respectivamente. Esta parálisis se debe a que 41 de los 147 quirófanos de la red pública están inhabilitados por falta de mantenimiento, equipos obsoletos o infraestructura dañada, dejando a pacientes con enfermedades crónicas y traumas en una espera que puede durar años.
Intervención Directa: El Ejecutivo Toma el Mando de la Salud
En un movimiento político sin precedentes, el presidente Nasry Asfura ha asumido la titularidad de la SESAL, delegando funciones operativas en sus designados presidenciales. Esta estrategia busca romper la burocracia que impidió la ejecución de más de 5,400 millones de lempiras en el periodo anterior. El equipo de trabajo se enfocará en:
- Rehabilitación de la Red Antigua: Priorizar el mantenimiento de centros hospitalarios existentes sobre nuevas construcciones.
- Contratación de Especialistas: Reducir la brecha de talento médico, ya que Honduras cuenta con tres veces menos médicos que el promedio de América Latina.

Golpe de Timón: Retorno a la Centralización y Fin de Convenios
Uno de los puntos más ambiciosos de la nueva gestión es la cancelación de los convenios de gestión con entes descentralizados, efectiva a partir de julio de 2026. Bajo el acuerdo No. 25-2026, el Estado recuperará la administración total de los servicios de salud, absorbiendo al personal médico y asistencial. Solo el Hospital María (Especialidades Pediátricas) y el Centro para el Niño Quemado mantendrán su autonomía debido a sus altos estándares de operatividad.
Asfixia Financiera: Un Presupuesto Atado a Salarios
El sistema opera con un presupuesto de 29,000 millones de lempiras, pero la realidad financiera es estrecha: 19,000 millones se destinan exclusivamente al pago de planillas.
Con una deuda acumulada de 2,600 millones con proveedores de medicamentos e insumos, el gobierno apuesta por la creación de un nuevo fideicomiso de compras para agilizar el abastecimiento en los 18 departamentos y garantizar que los pacientes no tengan que costear sus tratamientos de su propio bolsillo.



