
Un total de mil cuatrocientos cincuenta y un reclusos protagonizaron este martes una emotiva jornada de superación personal al recibir sus respectivos títulos de graduación tras concluir satisfactoriamente el Programa Educación para la Paz (PEP), un hito formativo que refleja el compromiso institucional por fomentar la disciplina y el crecimiento espiritual e intelectual dentro del sistema penitenciario del país.
La ceremonia oficial de investidura tuvo como escenario las instalaciones del Centro Penitenciario de Támara, congregando al director del Instituto Nacional Penitenciario (INP), general Walter Amador, y a la fundadora de la organización Liquidámbar, Pamela Ayuso, quienes destacaron el impacto transformador de esta iniciativa en la rehabilitación y futura reinserción social de los participantes.

Durante su intervención ante los presentes, el general Amador elogió la labor filantrópica de Liquidámbar al impulsar un programa que dota a los internos de herramientas emocionales y morales indispensables para la introspección, el fortalecimiento de la fe y el renacimiento de la esperanza en sus proyectos de vida.
Por su parte, Pamela Ayuso detalló que el setenta y dos por ciento de la población carcelaria nacional ya ha completado este proceso pedagógico, exhortando a los graduados a capitalizar esta segunda oportunidad para consolidarse como ciudadanos productivos al servicio de la sociedad tras cumplir con sus obligaciones legales.
La jornada solemne fue complementada con la entrega simbólica de un valioso donativo de obras literarias clásicas y nacionales destinadas a nutrir el acervo intelectual de los reclusos, mientras los actos festivos contaron con el acompañamiento musical de la Orquesta “La Libertad”, cuyos integrantes privados de libertad deleitaron a la concurrencia con su talento artístico.



