
Santa Ana.- La severa sequía que azota al municipio de Santa Ana, en Francisco Morazán, ha provocado estragos catastróficos en el sector rural tras confirmarse la pérdida de aproximadamente el ochenta y cinco por ciento de la cosecha de maíz, un golpe devastador que amenaza la seguridad alimentaria de cientos de familias productoras de la región.
Ante este panorama crítico, las autoridades edilicias han encendido las alarmas advirtiendo sobre una inminente emergencia humanitaria y económica de cara al año dos mil veintisiete, derivado del agotamiento de las reservas locales de granos básicos y la escasez de recursos hídricos que afectan tanto al consumo humano como a las actividades agropecuarias de subsistencia.
El alcalde municipal señaló que la precaria situación golpea directamente a millares de agricultores locales cuyas economías dependen de la producción de temporal, exigiendo la intervención urgente del gobierno central y de organismos de cooperación para articular planes de mitigación, asistencia técnica y la habilitación de transferencias financieras extraordinarias que eviten el colapso total del campo.
La comunidad internacional y las instituciones del Estado enfrentan el reto inaplazable de implementar estrategias de adaptación climática y distribución de ayuda humanitaria, buscando salvaguardar el sustento de las poblaciones vulnerables del corredor seco que hoy resienten los efectos más severos de la variabilidad ambiental.



