
Tegucigalpa.- En un acto que demuestra que el deseo de superación no tiene fecha de caducidad, doña María Amparo Sosa, de 75 años, marcó un hito personal al iniciar formalmente su educación primaria. El histórico debut académico tuvo lugar en la Escuela Las Águilas, situada en la comunidad de Las Minas, El Progreso, Yoro, donde la nueva estudiante fue recibida con admiración por docentes y vecinos de la zona norte de Honduras.
El inicio del camino hacia la alfabetización
Durante su primera jornada escolar, doña María mostró una concentración absoluta mientras recibía las lecciones iniciales de su maestra. La instrucción comenzó con la distinción fundamental entre letras mayúsculas y minúsculas, avanzando rápidamente hacia la identificación de vocales y consonantes. La ejemplar alumna incluso realizó sus primeros ejercicios de combinación de grafemas para formar sílabas, dando sus primeros pasos firmes en el mundo de la lectoescritura.
Un ejemplo que trasciende las aulas
La jornada estuvo cargada de emotividad cuando la institución hizo entrega a doña María de una mochila equipada con cuadernos y útiles escolares necesarios para su formación. Su historia ha generado una ola de entusiasmo en redes sociales, donde miles de internautas han elogiado su disciplina, el respeto mostrado hacia la autoridad docente y su inquebrantable voluntad de aprender, bajo el lema compartido por muchos: «nunca es tarde».
Una lección de vida para Honduras
Más allá del aprendizaje académico, el caso de María Amparo Sosa se ha convertido en una lección de vida sobre la importancia de la educación y el valor de perseguir los sueños sin importar los años acumulados. Su perseverancia no solo busca la alfabetización personal, sino que inspira a toda una nación a valorar las oportunidades de estudio como una herramienta de transformación humana en cualquier etapa de la vida.



