
Venezuela.- A cuatro meses de registrarse el devastador doble sismo que azotó Venezuela —dejando un saldo superior a las seis mil quinientas víctimas mortales y miles de desaparecidos—, la emergencia humanitaria persiste bajo una fase menos visible pero sumamente compleja, caracterizada por la destrucción de infraestructuras y la afectación directa a la niñez escolarizada, según advirtieron organizaciones de asistencia en el terreno.

El director de la Fundación Unidos en la Misión, el sacerdote jesuita Jesús Rodríguez Villarroel, señaló que alrededor de cuatrocientos centros educativos sufrieron daños severos, privando de acceso a la enseñanza formal a unos doscientos mil menores y agravando drásticamente el rezago pedagógico que ya afectaba previamente al país sudamericano en situación de vulnerabilidad institucional.
Ante este panorama adverso frente al cual redes educativas como Fe y Alegría intentan desplegar esquemas de escolarización de emergencia y asistencia psicosocial, el religioso recalcó la urgencia de enfocar la ayuda internacional hacia la habilitación de planteles escolares y la reconstrucción de los medios de vida familiares destruidos por los movimientos telúricos.

Pese a la magnitud de la catástrofe y la disminución de la cobertura informativa global, el representante humanitario ponderó la profunda resiliencia y solidaridad mostrada por la ciudadanía venezolana en las labores de desescombro y abastecimiento comunitario en las zonas de mayor impacto.



