
Tegucigalpa, Honduras. El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga aprovechó la homilía de este domingo para hacer un llamado a los hondureños a reflexionar sobre la realidad que vive el país y asumir el compromiso de combatir la corrupción, la violencia, la indiferencia y el deterioro ambiental.
Durante la celebración eucarística, el líder de la Iglesia Católica basó su mensaje en la Parábola del Sembrador, pasaje del Evangelio que utilizó para explicar cómo las personas reciben la Palabra de Dios y cómo esas actitudes pueden compararse con diversas problemáticas que enfrenta actualmente la sociedad hondureña.
La indiferencia alimenta los problemas del país
Al explicar el significado del primer terreno descrito en la parábola, donde la semilla cae junto al camino, el cardenal señaló que este representa a quienes permanecen indiferentes ante la realidad y permiten que las malas noticias dominen su vida cotidiana.
En ese contexto, mencionó el incremento de la violencia, las masacres, los accidentes y el uso inadecuado de las redes sociales para difundir insultos, calumnias y desinformación, situaciones que, según expresó, afectan la convivencia y debilitan los valores de la sociedad.
Advierte sobre la ambición y el afán por el dinero
Rodríguez también reflexionó sobre el terreno pedregoso, al que relacionó con la superficialidad espiritual y la falta de una vida basada en principios sólidos.
Asimismo, explicó que las zarzas representan la ambición desmedida, el deseo de enriquecerse a cualquier costo y la pérdida de valores por la búsqueda del dinero.
Durante este apartado de su mensaje hizo referencia a los recientes casos de estafas financieras que han perjudicado a miles de hondureños, señalando que la codicia puede conducir a decisiones que terminan causando daño tanto a las personas como a la sociedad.
Pide proteger el medio ambiente
El cardenal también dedicó parte de su homilía a la situación ambiental del país.
Manifestó su preocupación por la tala indiscriminada de bosques, los incendios forestales y la destrucción de áreas protegidas, al considerar que estas acciones afectan gravemente los recursos naturales y agravan los efectos del corredor seco que impacta varias regiones de Honduras.
En ese sentido, exhortó a la población a cuidar la creación y asumir una mayor responsabilidad en la protección del medio ambiente.
“Honduras tiene que ser buena tierra”
En la parte final de su reflexión, Rodríguez explicó que la “buena tierra” mencionada en el Evangelio representa a las personas que actúan con honestidad, responsabilidad y vocación de servicio.
Bajo esa premisa, insistió en la necesidad de erradicar la corrupción y recordó que un verdadero cambio para el país no depende únicamente de las autoridades, sino también del comportamiento de quienes ejercen funciones públicas.



