
Tegucigalpa.- Una prolongada etapa de escasez hídrica amenaza con fracturar irreversiblemente la estabilidad rural del país, obligando a los jefes de los gobiernos locales a trasladarse hacia el centro político en demanda de recursos urgentes. La falta de precipitaciones pluviales no solo ha paralizado el aparato productivo de la tierra, sino que ha encendido las alarmas sobre la seguridad alimentaria de miles de hogares campesinos que dependen exclusivamente del rendimiento de sus parcelas.

Los representantes municipales informaron que el desastre agropecuario se traduce en la pérdida absoluta de la totalidad de las plantaciones de granos básicos en sus demarcaciones. A este grave panorama se añade un desplome estimado en el cuarenta por ciento de la producción cafetalera, golpeando severamente el pilar económico que sostiene la subsistencia comercial de estas comunidades montañosas.
Frente a esta coyuntura crítica, las autoridades locales decidieron emprender el viaje hacia la sede del poder ejecutivo con el propósito de reclamar la pronta canalización de los fondos correspondientes a las transferencias condicionadas. Los ediles manifestaron su inconformidad ante la dilatada tramitología gubernamental, señalando que sus demandas previas habían quedado relegadas sin recibir una solución satisfactoria.

Francis Paz, máximo representante edilicio del municipio de La Iguala, enfatizó que la desaparición de las siembras de maíz y frijol constituye el flanco más vulnerable de la actual emergencia. El alcalde recalcó que dichos cultivos no solo garantizan el sustento monetario de los agricultores, sino que representan el componente básico e indispensable para la alimentación cotidiana de sus familias.
Ante la magnitud de los daños reportados en el occidente del territorio, diversos sectores productivos insisten en la necesidad imperativa de elevar una declaratoria oficial de emergencia nacional. La falta de un auxilio inmediato podría detonar una crisis humanitaria sin precedentes en las zonas rurales más golpeadas por la prolongada sequía estacional.



